El nacimiento de un diablillo

Los orígenes de Dorotea Hyde están en el verano del 2012, en junio o julio. Tenía una compañera, La Lolas, que me atormentaba desde hacía meses con sus llamadas telefónicas privadas, casi siempre a su amante. Necesitaba desahogarme, contar lo que me pasaba, transcribir lo que ella decía como método de terapia para no volverme loca ni volver locos a los demás. Así nació mi cuenta en Twitter @DiablilloDoroty. La Lolas se fue y llegó su marido, Mr. Lolas, un poco más discreto. Entre medias también trajeron a La Otra a dar el coñazo. Porque todos tienen común algo: no paran de hablar. No sólo me cuentan sus vidas sin venir a cuento sino que tienen unas conversaciones telefónicas privadísimas que es de alucine.

La semana pasada, me di cuenta de que los ciento cuarenta caracteres de un tuit no son suficientes para contar ciertas cosas y así es como llegué a este blog. En el curro estoy rodeada de arpías, brujas y cotillas. Sólo tengo dos amigas porque la mayoría son unas marujonas de cuidado y a mí ese rollo no me interesa. Pero ya que se empeñan en contar sus cosas, en llevar la indiscrección por bandera, yo voy a ser su portavoz en la red.

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Créditos de la fotografía del fondo: MagicTree.


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